Por Stephen Wallace, M.S. Ed.
Un informe del Concilio Nacional de Investigación
y del Instituto de Medicina de las Academias Nacionales (Reducing
Underage Drinking: A Collective Responsibility) advierte
de la epidemia del consumo de alcohol entre los menores en
los Estados Unidos. Siguiendo la tradición de “se
necesita a todo un pueblo”, también ofrece una
estrategia que sugiere la participación de la mayoría
de los sectores de la sociedad. Desde padres y bares hasta
policías y miembros del Congreso, todo el mundo tiene
su papel. Como debería ser.
Los estudios de Teens Today de SADD y Liberty Mutual Group
señalan algunos
hechos alarmantes sobre los jóvenes y el alcohol.
- El consumo de bebidas alcohólicas se incrementa
de manera significativa entre los grados 6° y 7°.
- La edad media a la que los adolescentes comienzan a tomar
es de trece años.
- Para el grado 12°, más de tres entre cada
cuatro adolescentes toman.
Durante mucho tiempo considerado menos importante dentro
de la lucha contra las drogas, el consumo de alcohol entre
los menores continúa siendo una amenaza significativa.
Las Academias estiman que el coste anual es de $53 mil millones
en pérdidas causadas por muertes en accidentes de
tráfico, crímenes violentos y otros comportamientos
destructivos. . . Y eso sin mencionar el deterioro
de la salud mental, los resultados académicos y las
relaciones con padres y compañeros. La realidad es
que demasiados adultos expresan señales que estimulan
o posibilitan el consumo de alcohol por parte de los adolescentes.
Y demasiados padres esperan o ignoran este comportamiento.
Ya es hora de reconciliar las fuerzas de la indiferencia
y la indulgencia que perpetúan el consumo de alcohol
entre los menores con la urgente necesidad de mantener a
los jóvenes vivos y a salvo.
Las Academias hacen un llamamiento para que se tomen una
serie de pasos que piensan que van a cambiar el aspecto del
comportamiento “normativo” en lo que se refiere
a los adolescentes y el alcohol. Uno de estos pasos sería
una campaña nacional en los medios de comunicación
diseñada a educar a los adultos sobre la importancia
y los riesgos del consumo de alcohol entre los menores de
edad y su propio papel como facilitadores de este mensaje.
Después de todo, las Academias observan que la mayoría
de las ocasiones en las que los menores consumen alcohol
incluyen a adultos: adultos que venden alcohol, que lo compran
o que permiten hacer fiestas en sus casas. Y tan importante
como esto, el informe aborda sin rodeos el asunto de la publicidad
del alcohol atractiva para los adolescentes y apela a la
conciencia social de la industria del espectáculo
a limitar la exposición de los jóvenes a contenidos
que presenten el consumo de alcohol de manera favorable.
Quizás de manera más significativa, el informe
sugiere una serie de intervenciones concebidas para los jóvenes,
cuyo objetivo no es sólo incrementar la autoestima
o reducir la presión de los compañeros sino
también educar, intervenir para resolver el problema
y garantizar el cumplimiento de nuevos comportamientos. Sin
embargo, hacer que esas actividades resulten eficaces exige
un examen minucioso de los factores que influyen en que los
jóvenes tomen en primer lugar.
Así pues, no es de sorprender que algunos adolescentes
digan que toman para divertirse, para sentirse aceptados
o simplemente para hacer lo mismo que sus compañeros
de clase. Pero participar en comportamientos destructivos
no tiene que ver simplemente con "divertirse". Muchos
adolescentes, especialmente los más mayores, toman
para huir de problemas. Si se dejan sin resolver, esos problemas
pueden presentar un peligro importante para el desarrollo
social y emocional saludable. Lo mismo ocurre con la falta
de experiencia para solucionar esos problemas.
Los datos también apuntan a otros factores clave
acerca de las decisiones sobre el alcohol, entre los que
se encuentran la depresión, la ansiedad, el estrés
y el aburrimiento; un deseo de sentirse adultos y arriesgarse;
el miedo de ser descubiertos; y la influencia de padres,
amigos y hermanos.
¿Qué nos dice todo esto? Que existen estrategias prácticas
que los adultos pueden adoptar para reducir la posibilidad de que los jóvenes
acudan al alcohol.
- Vigile su salud emocional e intervenga cuando vea señales
de peligro. La ansiedad y su pariente cercano, la depresión,
están estrechamente relacionadas con el consumo
de alcohol. También el aburrimiento. . . así que
encuentre actividades que estimulen a los adolescentes
y les supongan un reto.
- Ayúdeles a alcanzar sus metas. Los adolescentes
quieren tener éxito, sentirse mayores y arriesgarse.
Oriente esa necesidad de arriesgarse hacia actividades
que intensifiquen la socialización saludable con
sus compañeros y los sentimientos positivos sobre
ellos mismos. Además, dedique tiempo a indicar las
maneras en las que el consumo de alcohol puede interferir
con el éxito académico y deportivo.
- Establezca (y haga que se cumplan) las consecuencias
del mal comportamiento. Los jóvenes necesitan límites
claros y agradecen a las personas adultas que se molestan
lo suficiente para controlarlos.
- Fomente las relaciones con personas que les sirvan de
modelo, ya sean adultos, adolescentes o niños. Según
los estudios de Teens Today, los niños de los grados
6° a 12° explican que los padres, los amigos más
cercanos y otros familiares son las personas que más
influyen en su decisión de no consumir alcohol.
Comprender el problema del consumo de alcohol entre los
adolescentes ofrece una plataforma para el despliegue de
las muchas personas y programas necesarios para prevenirlo.
De acuerdo como el antiguo proverbio africano, se necesita
a todo un pueblo. Quizás
más.
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