Por Stephen Wallace, M.S. Ed.
Los episodios de sexo oral en grupo que sacudieron una escuela
preparatoria adinerada en New England –combinados
con incidentes similares en diversas comunidades de todo
el país– suscitan preguntas importantes sobre
la intimidad precoz en los adolescentes y el precio físico,
social y emocional que se cobra en sus vidas. Y tan
importante como esto, señalan la "diferencia
de realidades" entre el comportamiento sexual cada
vez más normativo entre los jóvenes y las percepciones
sostenidas normalmente por los adultos.
Quizá la naturaleza pública de estas historias
privadas pueda por fin despertar la atención aletargada
y la acción necesaria por
parte de los padres para mantener a los adolescentes fuera de peligro.
Claro que el comportamiento sexual entre los adolescentes
no es nada nuevo. Pero
lo que es nuevo es la alarmante informalidad y regularidad con la que la se lleva
a cabo la "conexión"… entre amigos y extraños,
en grupo y en público. ¿Importa? Debería.
Con la actividad sexual de la que informan una cuarta parte
de los estudiantes de las escuelas medias y casi dos tercios
de los estudiantes de escuelas secundarias, los trastornos
y las enfermedades relacionados con ella han adquirido
dimensiones epidémicas. Y las secuelas psicológicas
no difieren mucho.
Sorprendentemente, muchas chicas y chicos que han tenido relaciones sexuales
dicen que les gustaría haber esperado. Estudios recientes nos pueden
explicar el motivo.
Los resultados de un estudio de SADD titulado Teens Today (Los
adolescentes hoy) indican que los adolescentes que participan
en comportamientos sexuales experimentan niveles más altos de estrés y depresión que sus compañeros
que no lo hacen.
El comportamiento sexual de los adolescentes se ha relacionado
durante mucho tiempo con estereotipos de género,
aquellos que sugieren que los chicos desean, y deben buscar,
todas las relaciones sexuales que puedan y las chicas son
simplemente el objetivo de la testosterona turbopropulsada. Estos
dos estereotipos perjudican a los adolescentes –a
los chicos porque sienten la presión de tener relaciones
sexuales y a las chicas porque a menudo no pueden hablar "con
seguridad" ni explorar su sexualidad.
Pero es posible que la cultura cambiante de las relaciones
sexuales entre los adolescentes altere esas opiniones pronto,
aunque no necesariamente a mejor. Justin, un chico de catorce
años en octavo grado, dice, "Los profesores
piensan que son los chicos los que quieren tener relaciones sexuales, pero ahora
son las chicas". Neil, de diecisiete años, está de acuerdo, "Son
como los chicos ahora, señalando a los chicos con los que han tenido relaciones
sexuales, 'lo hice con él, con él, con él'".
El significado común de "cazador-recolector" de
esos análisis
aporta poco para enmarcar correctamente la complicada naturaleza de la toma de
decisiones sexuales, por parte de los chicos o las chicas.
Durante la adolescencia, la psicología (el ansia de independencia, control
y aceptación) se fusiona con la biología para llevar rápidamente
a la intimidad. Los cerebros adolescentes en plena lucha con el sentido común
y la inhibición pueden aportar la chispa, especialmente en una cultura
que separa las relaciones sexuales de casi todo e implica que "todo el mundo
lo está haciendo".
Afortunadamente, las decisiones sobre el sexo no se hacen
en el vacío.
Los adolescentes ponderan todo tipo de factores al tomar decisiones sobre el
comportamiento personal, incluidas las expectativas que les han comunicado las
personas adultas de su entorno familiar.
Según
Teens Today, es más probable que los jóvenes
que tienen un diálogo abierto con sus padres digan
que sus padres influyen en sus decisiones sobre actividades
sexuales; también es más probable
que los padres que explican sus expectativas respecto al comportamiento sexual
(más de uno de cada tres no lo hace) tengan adolescentes que intenten
satisfacerlas.
Naturalmente, estas son conversaciones difíciles para muchas familias. Aquí se
presentan unas ideas para los padres que pueden ayudar a iniciar la conversación.
- A veces puedes sentirte presionado para participar en
comportamientos sexuales que no deseas.
- Tú estás a cargo de tu cuerpo y de lo que
quieres hacer con él.
- Hay mucho en juego –una decisión sobre el
comportamiento sexual puede tener consecuencias físicas,
sociales y emocionales duraderas.
- ¿Qué opciones piensas que son las correctas
para ti?
Al comentar las historias sobre sexo oral en la escuela
preparatoria, un portavoz señaló, "Estos
incidentes surgen de un clima y una cultura que hace a los
niños pensar que está bien hacer estas cosas.
Mientras esto pase desapercibido por los padres…nos
enfrentamos a esto solos".
En realidad, todos nos enfrentamos a esto juntos. Las
personas adultas que comprenden, reconocen y comunican a los
adolescentes –incluso más allá de las líneas
de género– las decisiones difíciles a las
que se enfrentan en lo que se refiere al sexo pueden guiarlos
hacia opciones saludables. Y esa es una buena noticia porque,
después de todo, conectarse puede significar salir
perdiendo.
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