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Keewaydin, el campamento que ocupa el
lugar central de sus memorias, aparece mucho en las
noticias. Hay una editorial del psicólogo Michael
Thompson, que apareció en The
Boston Globe hace unas pocas semanas y que se
titula "Becoming a Man by August" (Hacerse
hombre para agosto). Es obvio que los recuerdos de Keewaydin
que inspiraron su reciente libro Camp
afectan a muchas personas.
Ha sido una reacción increíble. Muchas
personas me han parado en la calle o me han escrito
mensajes electrónicos contándome sus experiencias
en los campamentos. Desde campamentos de YMCA a campamentos
de día, pasando por los tradicionales campamentos
de varios días con múltiples generaciones
como los que tuvimos nosotros. De hecho, personas que
no sé ni de dónde salen se ponen en contacto
conmigo sobre los campamentos. |
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Hay una cantidad enorme de personas, personas centradas en
la familia, personas dedicadas al medio ambiente y personas
como el escritor John McPhee, que tuvieron una experiencia
maravillosa en Keewaydin. Fue un lugar en el que se sembraron
las semillas de sus aficiones, el entorno especial, es decir,
las cosas que les gustaban sobre el campamento tuvieron una
gran influencia.
Un aspecto muy importante de este libro es
su labor filantrópica. En Camp
cuenta la historia de las consecuencias directas en la vida
de dos jóvenes que obtuvieron becas de su fundación
para asistir a Keewaydin. ¿Por qué se sintió
obligado a compartir la experiencia de campamento?
La mayoría de nuestras obras benéficas se llevan
a cabo en California. Financiamos una serie de campamentos,
campamentos de YMCA, diferentes tipos de campamentos. Debido
a mis conocimientos históricos de Keewaydin y al deseo
del campamento de tener una comunidad más diversa,
hemos mandado niños a Vermont. Por supuesto que hay
proyectos más grandes, tales como construir instalaciones,
pero en el libro describo los cambios asombrosos que experimentaron
estos jóvenes aquel verano, el crecimiento que experimentaron
cuando comenzaron a hacer amigos y a probar nuevas actividades.
Su equipo creativo ha ofrecido a niños
y familias un universo de personajes imaginarios.
¿Podría hablarnos un poco de la importancia
de la vida imaginaria para los niños y del papel que
juegan los campamentos en este aspecto?
No estoy seguro de que la vida imaginaria sea sólo
cosa de niños. Nunca pensé en los campamentos
como un instrumento para desarrollar la imaginación.
Los campamentos son como la vida. Uno va al bosque y camina
ocho millas y se enfrenta al viento en una tormenta. Y tiene
que cocinar la comida, montar una tienda de campaña
y buscar leña para el fuego. Es simplemente una vida
activa. Pero sí que pienso que cuanto más activa
sea una vida, más material proporciona para historias,
para la imaginación y para experiencias que uno puede
usar más adelante en la vida.
Cuando regresa a Keewaydin y ve las últimas
generaciones de campistas, ¿cuál es su mayor
preocupación con respecto a ellos?
No estoy seguro de tener más preocupaciones que las
que tenía por mis propios hijos o de las que tuvieron
mis padres por mí. Cuando estoy en el campamento, veo
que a los niños les gusta la experiencia de Keewaydin.
Dejan sus teléfonos celulares y sus juegos de video
en casa. Están interesados en evocar una época
en la que uno tenía que ser más autosuficiente.
Pienso que este es un elemento positivo.
¿Cuáles son sus primeros recuerdos
del campamento aparte de la iniciación al boxeo que
menciona en el libro?
Recuerdo la llegada al campamento la primera vez, todos los
niños. Me ilusionaban los fines de semana que teníamos
visitas de nuestros padres. Iba al campamento para ocho semanas.
Recuerdo incluso el restaurante en Middlebury, Vermont, al
que me llevaban mis padres cuando venían de visita.
Fui a Keewaydin aproximadamente durante 13 ó 14 años,
4 ó 5 como campista y después 4 ó 5 como
miembro del personal. Así que pasé bastante
tiempo allí. Lo increíble es que sólo
pasas allí unas ocho semanas cada vez, pero a menudo
recuerdas más de esas semanas que de las 26 ó
38 semanas siguientes en la escuela.
¿Por qué piensa que ocurre eso?
¿Por qué son los campamentos tan inolvidables?
La escuela puede ser una experiencia muy positiva. Pero en
las escuelas hoy en día no todos los profesores y personal
administrativo reconocen que los niños son diferentes
y que aprenden de manera diferente. Algunas escuelas comprenden
esto, otras no. Dicho esto, el mundo fuera de los campamentos
es un mundo competitivo en el que se juzga a las personas
basándose en calificaciones y habilidad intelectual.
En los campamentos también se tiene todo eso en cuenta,
pero si no nadas bien, sabes jugar al tenis; si no sabes jugar
al tenis, puedes dedicarte a actividades en la naturaleza.
Si no se te da bien observar las mariposas, puedes ir de caminata.
En los campamentos, se te acepta tal y como eres, y no sólo
eres aceptado sino respetado.
Sus hijos iban de campamento. ¿Qué
cambios observaba usted cuando regresaban?
Bueno, creo que mis hijos son estupendos. No sé si
se puede hablar de cambios; es la evolución del crecimiento.
A dos de mis hijos les encantaba ir de campamento y el otro
sentía nostalgia. A uno de ellos le encantaban las
excursiones en la naturaleza, a otro le encantaba el baloncesto.
Tengo tres hijos —cada uno de un planeta diferente—
de los mismos padres, pero de diferentes planetas, observa
riéndose.
Todos reaccionaron de manera diferente, pero a todos les
encantó a su manera. Este verano uno de mis hijos y
su prometida han llevado a once niños de California
a Vermont de campamento. El segundo de mis hijos fue a pasar
el fin de semana, simplemente para estar allí. Así
que todavía regresan. Mi hijo menor llevó a
los primeros niños a finales de junio. Sus primos y
amigos se reunieron con ellos. Fue estupendo.
En su libro escribe sobre el encanto de la
"libertad planificada" que ofrecen los campamentos,
¿podría explicar eso un poco más?
La libertad planificada es una de las cosas maravillosas
de Keewaydin y de todos los campamentos. En los campamentos
existen esos momentos sin estructura entre las diferentes
actividades, son momentos en los que los niños tiene
que inventarse lo que hacer. Es estupendo poder ofrecer a
los niños la libertad de tomar decisiones sobre lo
que hacer, especialmente viniendo de entornos urbanos en los
que todo está totalmente organizado, donde los niños
están completamente programados. La clave está
en llevar a los niños a la naturaleza, poder mostrarles
lo que es.
¿Qué papel tienen esos recuerdos
del campamento y las visitas posteriores en su vida en estos
momentos?
Si eres una persona activa, siempre te enfrentas a desafíos
ya te dediques a los negocios o a la política, juegues
al tenis o te guste pasear en canoa, pero esos fundamentos
que se adquieren en el campamento te ayudan a concentrarte
y a avanzar en la dirección correcta. Es un mundo que
forma parte de ti y te acompaña adondequiera que vayas.
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