Por qué el mundo necesita los campamentos de verano
No es fácil para los padres tomar la decisión de enviar a su hijo a un lugar y ponerlo a cargo de personas extrañas que prometen cuidarlos, personas que prometen enseñarles las maravillas de la naturaleza, diversión, nuevas destrezas y amistades. A mí también, como padre de dos niños, me cuesta digerir esta idea y eso que he pasado toda mi vida trabajando en campamentos de verano.
El mundo necesita que la próxima generación sea más tolerante con las opiniones, la ideología y las creencias de los demás. Los campamentos de verano ofrecen una oportunidad a los niños de estar expuestos a los mejores aspectos de la naturaleza humana. Personas que han sido elegidas cuidadosamente como modelos de conducta se dedican a mostrar a los niños a divertirse, a aprender de los demás y a hacer amigos en persona en vez de en Internet. Los campamentos permiten a los niños conocer gente de todo el mundo, de todas las culturas y niveles socioeconómicos. Todavía recuerdo a uno de mis instructores, Danny, de Inglaterra, explicándome que “El mundo está lleno de excusas. No importa de dónde vengas o lo que te haya pasado. Al fin y al cabo, uno decide cómo tratar a los demás”.
Hay algo mágico acerca de la experiencia de los campamentos de verano. Todos los campamentos del mundo son diferentes. No sólo por la geografía o la ubicación sino por las tradiciones y la gente que pasa por los campamentos. Todos los campamentos tienen momentos históricos inestimables y tradiciones por descubrir que les dan carácter y personalidad. Incluso con campamentos de agencias, como los de YMCA donde hay una misión común, todos los campamentos son especiales en su estilo, programa, juegos, geografía, tradiciones y experiencia.
Todos los miembros del personal, campistas y voluntarios tienen recuerdos asociados con la temporada que pasaron en el campamento, recuerdos que conservan durante toda la vida. La mayoría de la gente recuerda con cariño a los instructores, las cabañas, la comida, las acampadas y los eventos únicos de la época que pasaron allí.
Los campamentos son una experiencia independiente que forman el carácter y la vida de las personas, un entorno controlado y seguro donde los niños y los jóvenes pueden tomar sus propias decisiones sobre cosas simples (qué actividad quieren hacer, cuántos “s’mores” (dulces que se preparan en la hoguera) quieren preparar o qué ropa se van a poner) y sobre cosas más importantes (con quién quieren pasar el tiempo… quiénes van a ser sus amigos).
Los campamentos son lugares donde los niños se relacionan con otras personas cara a cara, y al mismo tiempo, aprenden sobre sí mismos y los demás sentados alrededor de las hogueras de campamento, bajo las estrellas o en la mesa del comedor. Los campamentos permiten a los niños considerar la idea de montarse en el tren para viajar de la fantasía a la realidad, los niños encuentran un mundo lleno de posibilidades que está fuera de su alcance en la vida diaria.
Los campamentos ofrecen a los niños la posibilidad de practicar ser lo mejor que pueden ser. Experimentan un lugar diseñado para crear recuerdos felices y promover la expresión personal. Tienen la oportunidad de escalar torres, montar a caballo, disparar flechas, e incluso experimentar el éxito de ganar un gran partido. Esos son recuerdos para toda la vida. Los niños aprenderán de toda una gama de emociones y experiencias humanas, incluidas la nostalgia, la amistad, el desacuerdo, el trabajo en equipo, las frustraciones, el éxito jubiloso y mucho más.
Como padres, nuestras esperanzas y esfuerzos consisten en preparar a nuestros hijos a ser personas productivas, independientes y capaces, para que prosperen sin nuestra ayuda. Los campamentos ofrecen a los niños una manera de empezar a desarrollar esas habilidades en el mejor entorno posible. Siempre me entristece un poco ver que mi hijo se va con su grupo de compañeros de cabaña sin tan siquiera volver la vista atrás… y al mismo tiempo, me enorgullece verlo convertirse en una persona feliz, independiente, tolerante, abierta, segura y capaz. Sé que vamos a tener muchas cosas de las que hablar cuando regrese del campamento. También sé que va a recordar la confianza y el regalo que supone el tiempo pasado en el campamento, y lo que eso le aportará durante toda la vida.
En verano existen muchas actividades que compiten por el tiempo de nuestros hijos: las prácticas deportivas, la escuela de verano, las bien merecidas vacaciones. Pero no olvidemos el valor de la experiencia de campamento, el campamento es un regalo que podemos ofrecer a nuestros hijos del que se beneficiarán y recordarán siempre. Si alguna vez ha habido un momento en el que el mundo necesitara una generación de líderes que entendiera las complejidades de vivir en comunidad, ser tolerante y tener una actitud abierta, ese momento es ahora.
Jeff Merhige es director ejecutivo de YMCA, una sucursal del YMCA de Greater Dayton. Ha participado de manera profesional en los campamentos durante más de veinte años. Él y su esposa, Amy, se conocieron en un campamento y tienen dos hijos, Sydney y Luke.
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