El impacto de la pérdida del tiempo de juego independiente y sin instrucciones de la niñez

Por Michael Thompson, Ph.D.

Tan maravillosos como son las preciosas tradiciones y los
aspectos programáticos de los campamentos, lo que
enseñamos a los campistas quizá no sea la parte
más importante de su experiencia de campamento. Los
momentos más críticos e inesperados del verano
pueden ser cuando se deja a los niños solos para jugar
de manera independiente y sin instrucciones. Para muchos
campistas, la experiencia de jugar al aire libre "solos" o
con un grupo de amigos puede ser completamente nueva y atractiva.
La pérdida de tiempo para jugar de manera independiente
y sin instrucciones en la vida diaria es uno de los elementos
más tristes de la niñez moderna.

Como consultor educativo, he observado el creciente fenómeno
de los niños con más actividades de las que
pueden hacer, especialmente en los barrios adinerados y en
escuelas independientes e internacionales. Como consultor
de campamentos, he observado cómo los padres de muchos
campistas examinan a sus hijos demasiado atentamente, se
podría decir microscópicamente. Efectivamente,
Ron Taffel, un psicólogo de Nueva York, informa de
que una gran parte de ser padre hoy en día requiere
la meticulosa administración del tiempo del horario
lleno de actividades de un niño. Esto a mí me
produce tristeza, así como a muchas personas que se
preocupan por los niños. Todos los educadores y padres
humanitarios se preocupan de que falta algo en la vida de
los niños hoy.

Algunas personas concluyen que lo que falta es juego o una
mezcla de trabajo y juego, aunque más específicamente,
lo que realmente falta es cierto tipo de juego que debería
existir en la niñez: juego independiente
y sin instrucciones
.
Estamos haciendo cosas estupendas para los niños en
muchos sentidos, pero no les estamos dejando solos lo suficiente.

Los investigadores nos informan de que durante las dos últimas
décadas, los niños en los Estados Unidos han
perdido de nueve a doce horas de juego libre a la semana.
Durante la última década, el cuarenta por ciento
de las escuelas primarias en los Estados Unidos han eliminado
los recesos, dejando a los niños con un descanso de
menos de veinte minutos (para almorzar) en una jornada escolar
de seis horas. En las escuelas, hemos sustituido el receso
por más tiempo sentados para preparar a los niños
para exámenes estatales; en casa, los padres de familia
han sustituido el tiempo de juego libre por deportes organizados,
arte, danza, y por supuesto, clases particulares.  

No sin motivo, el juego independiente y sin instrucciones
se valoraba como una actividad central de la niñez,
sin duda la actividad que define la niñez. Jaak Panskeep,
investigador de juegos en la Universidad Estatal de Washington,
califica al juego como el "comportamiento identificador
de los mamíferos". Según David Elkind,
es la "… disposición natural para el
aprendizaje, la curiosidad, la imaginación y la fantasía" de
los niños. En 2007, la Academia Americana de Pediatría
publicó un informe declarando que "Es a través
del juego que los niños a muy temprana edad participan
e interactúan con el mundo que dominan, conquistando
sus miedos mientras practican papeles de adultos".
El juego hace que los niños sean creativos y fuertes;
el juego asegura a los niños de que están bien
en el mundo.

¿Qué ha pasado con el tiempo de juego? Gran
parte del tiempo libre simplemente ha desaparecido porque
los niños estadounidenses pasan mucho tiempo en frente
de las pantallas de la computadora o en el auto de camino
a la escuela y en actividades después de la escuela.
Muchos padres se preocupan por la seguridad de sus hijos
si les dejan solos jugando en el vecindario. Otros piensan
que sus hijos deben estar constantemente participando en
actividades productivas para tener éxito en una economía
competitiva global.

Pero nuestros hijos pagan el precio por la pérdida
de tiempo de juego independiente. Lo vemos en la obesidad;
altos niveles de estrés; el creciente diagnóstico
de trastornos de déficit de atención/hiperactividad,
depresión y fragilidad emocional; la ineptitud social;
la dependencia excesiva de las personas adultas y la pérdida
de una relación con la naturaleza. Aunque los estudios
que indican la relación entre la pérdida de
tiempo de juego independiente y la obesidad y altos niveles
de estrés podrían considerarse obvios, muchos
investigadores también han sugerido que el incremento
de trastornos de déficit de atención/hiperactividad
es un resultado directo del tiempo de juego limitado. Algunos
investigadores creen que a los niños les puede estar
faltando un modulador crítico para el desarrollo de
células nerviosas (BDNF, un factor neurotrópico
derivado del cerebro), que se genera con el ejercicio enérgico
y el aprendizaje.

No necesitamos esperar a que haya más estudios para
confirmar que la pérdida de juego independiente y
sin instrucciones es un problema importante de la niñez
contemporánea. Los padres, educadores, instructores
de campamento y trabajadores de guarderías necesitan
proteger el tiempo que les dan a los niños para jugar
de manera independiente; si es posible, necesitan aumentar
ese tiempo. Lo más importante e inesperado que podemos
hacer por nuestros hijos –en casa o en los campamentos– es
darles tiempo para jugar de manera independiente, tiempo
para enfrentarse a su propio "aburrimiento",
aprender a divertirse con un amigo y organizar un juego con
sus compañeros.

En última instancia, no se puede enseñar a
los niños a jugar solos; hay que dejarlos jugar solos.
Muchos padres de familia temen hacer eso y las escuelas no
encuentran tiempo para hacerlo. Quizás los campamentos
son el lugar en el que los adultos pueden hacer que el juego
independiente y sin instrucciones sea algo prioritario. Espero
que así sea. La imaginación, espontaneidad,
la habilidad para liderar y la felicidad de nuestros niños
dependen de ello.

Michael Thompson es psicólogo, autor y consultor de
campamentos. Su último libro es It's
a Boy: Your Son's Development from Birth to Eighteen (Es
un niño: el desarrollo
de su hijo desde que nace hasta los dieciocho años)
. www.michaelthompson-phd.com

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