La salud empieza en la juventud. Ponga a sus hijos en movimiento ahora

Por Peg L. Smith, directora ejecutiva
de American Camp Association

Quizás todo empiece con el Día de Acción
de Gracias: el pavo, el relleno, el puré de papas
flotando en salsa, el postre de gelatina de la tía
Isabel y la torta de calabaza cubierta de nata.

Después, las fiestas continúan, y cada vez que uno se da la vuelta,
hay reuniones con bufés llenos de caprichos repletos de calorías,
pero tan sabrosos. Y si se acabara con el comienzo del Año Nuevo, y todo
el mundo realmente cumpliera sus resoluciones de bajar unos pocos kilos y hacer
algo de ejercicio regularmente todo iría bien. Pero la realidad es diferente,
e independientemente de las fiestas, hacemos demasiadas cosas en un día
típico: llevar a los niños adonde tienen que ir, enfrentarnos al
tráfico de ida y vuelta al trabajo, pasar por el almacén, la lavandería,
la gasolinera, es decir, que para el final del día estamos agotados. Eso
debe de querer decir que nos mantenemos activos, ¿no?

No necesariamente. Es posible que vayamos a mil millas por
hora, pero gracias a nuestra "cultura de carros" no
hacemos mucho ejercicio en el intento. Y nuestros hijos están
ahí en el asiento trasero aprendiendo de nosotros.
Nuestro estilo de vida sedentario se convierte en una mala
y gigantesca costumbre compartida por toda la familia que
puede llevar al aumento de peso y a otros problemas graves
de salud. Las estadísticas muestran que casi la mitad
de la gente joven con edades entre doce y veintiún
años no hace ejercicio enérgico, y el porcentaje
de niños con edades entre seis y once años
considerados con exceso de peso se ha incrementado en 300
por ciento en los últimos veinticinco años.
Proyecte esas estadísticas otros veinticinco años
en el futuro y se encontrará con adultos que padecen
de  hipertensión grave, un nivel desorbitado
de colesterol, diabetes y un promedio de vida reducido drásticamente.

Afortunadamente, este horrible pronóstico es sólo
uno de los posibles resultados. Las medidas que tome hoy
con sus hijos pueden crear un futuro más esperanzador
para toda su familia.

Enviar a los niños a un campamento es una manera
estupenda de asegurarse de que hacen el ejercicio necesario
en un ambiente seguro que no les dará la impresión
de estar haciendo penitencia por haber comido demasiados ‘cheetos’.
Y si su peso ya se ha convertido en una preocupación,
hay programas de campamento diseñados para cambiar
las actitudes y los hábitos culpables del problema,
para ayudarles a cambiar de dentro hacia fuera.

 "Toma entre veintiún y veintiocho días
deshacerse de una costumbre, adquirir un nuevo hábito
y trabajar hacia un objetivo", indicó Jean Huelsing,
enfermera y fundadora del campamento Camp Jump Start. "Es
nuestra misión ayudar a las personas y a las familias
a elegir estilos de vida saludables que mejorarán
la cantidad así como la calidad de vida a través
del aprendizaje práctico". Ayudamos no sólo
al campista sino a toda la familia a adquirir un plan de
acción para adoptar un estilo de vida saludable.

Flip Shulman, director del campamento para niñas
Camp Pennbrook, está de acuerdo en que hay que concentrarse
en hacer cambios que los niños puedan continuar cuando
regresen del campamento. "Todo lo que hacemos en el
campamento está dedicado a lo que hay que hacer al
volver a la casa", dijo. "Incluso llevamos a
las niñas a restaurantes varias veces durante el verano
para que vean como adaptarse a situaciones de la vida real".

"El programa también se enfoca en desarrollar
la autoestima", apuntó Shulman, porque aunque
el ejercicio y los malos hábitos alimenticios forman
una gran parte del problema, la salud emocional también
tiene su papel.

Huelsing afirmó que también es importante
comprender que "los niños con exceso de peso
y obesos no piensan como los adultos. La experiencia de la
vida adulta nos dice que si decidimos hacer una dieta de
moda y en una semana perdemos un kilo, vamos por el buen
camino. Los niños sólo viven el momento. Por
eso se meten en problemas, porque no ven las consecuencias
a largo plazo de sus elecciones y acciones".

Tanto si la pérdida de peso es el objetivo final
como si no lo es, los campamentos acreditados de American
Camp Association están comprometidos a inculcar el
ejercicio, una vida limpia y actividades que ayuden a los
niños a desarrollar su autoestima, todos los factores
que pueden tener un impacto positivo a la hora de establecer
hábitos saludables cuando vuelvan a la casa.

Lo primordial es que los niños activos se conviertan
en adultos activos. Decidir hoy rescatar a su familia de un
estilo de vida sedentario podría significar una mejor
salud en las siguientes generaciones.

Titular: La familia que hace ejercicio junta…

Los meses fríos del año pueden convertir
incluso a la familia más comprometida con la salud
en una familia recelosa de hacer ejercicio, pero no hay
que salir a la calle para caminar o sudar. No se moleste
con el gimnasio, intente estas ideas para hacer ejercicio
en familia de Jean Huelsing, fundadora de Camp Jump Start:

  • Aprenda haciendo ejercicio. Vaya a un museo y
    empápese de cultura mientras quema unas
    calorías.
  • ¿Adicto a las compras? No hay ninguna
    regla que diga que no puede caminar rápido
    por el centro commercial. Mire los escaparates
    mientras pasea y vuelva más tarde a hacer
    las compras de manera relajada, después
    de por lo menos treinta minutos de ejercicio.
  • ¿Hace demasiado frío para salir de la
    casa? Tomen turnos para elegir videos de gimnasia y
    convierta su salón en un gimnasio familiar.

Peg
L. Smith
es la directora ejecutiva de American Camp
Association.

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