Por Marla Coleman
Los niños aprenden conocimientos prácticos
para la vida y comportamientos que se convierten en hábitos
del corazón.
Es difícil ser niño hoy en día. Es
difícil ser padre.
En una sociedad donde el concepto de familia, el lugar de trabajo y la comunidad
han cambiado drásticamente, ya no podemos suponer que el proceso natural
de crecimiento ofrecerá a los niños las experiencias y los recursos
necesarios para tener éxito y hacer su aportación como adultos.
En marcado contraste con la tradición de los niños que crecieron
en los años 50 y 60, hoy vivimos los primeros momentos en los cuales los
seres humanos recibimos más información de segunda mano que de
primera. Estamos en un clima en el que es más difícil saber lo
que necesitamos para sobrevivir, así pues aprovechar experiencias que
ofrecen a los niños alternativas saludables y la oportunidad de inspirar
aptitudes, la marca distintiva de la prosperidad, es el mejor regalo que usted
le puede ofrecer a un niño.
¿Realmente importa si mi hijo no va a un campamento de día, especialmente
teniendo en cuenta que irá a un campamento de varios días dentro
de unos años? Mi hija sólo tiene cuatro años. ¿Por
qué necesita un campamento de día?
Los campamentos ofrecen una de las pocas conexiones con
un mundo más grande
que la cultura consumista en la que vivimos, y los campamentos de día
son una opción importante. Los campamentos ayudan a los niños y
jóvenes a desarrollar una apreciación por su lugar y su responsabilidad
dentro de un universo más grande. Los niños en edad preescolar —o
incluso mayores pueden estar poco dispuestos a ir a un campamento de varios días — pueden
unirse a una comunidad creada especialmente para ellos para practicar el crecimiento. ¿Por
qué esperar a los diez años cuando se pueden obtener los beneficios
de sentirse conectado y poder contribuir y manejarse en la sociedad? Bajo la
supervisión de guías inspiradores y entrenadores apasionados, los
niños se pueden sentir exitosos y hacer nuevos amigos mientras se divierten;
pueden sentir que pertenecen y contribuyen a un grupo; pueden experimentar un
sentimiento de consistencia y previsibilidad en momentos de confusión
y cambio.
Los campamentos de día pueden comenzar a los tres
años y están
enfocados a niños que quieren tener la experiencia de campamento y volver
a casa todas las noches. Tienen lo mejor de ambos mundos, la comunidad
del campamento, creada exclusivamente para los niños, y su propia casa
que les ofrece la seguridad que necesitan a esa edad temprana.
Un padre de campamento de día señaló, “Mientras
que mis hijos y yo estamos constantemente bombardeados por
noticias que se concentran en todo lo que va mal en el mundo,
los campamentos son un ejemplo viviente de lo que funciona
bien”.
Los campamentos de día son una primera experiencia
estupenda. Evocadores de tiempos menos complicados, cuando
las personas se conectaban con la naturaleza, prosperaban
con relaciones intergeneracionales y hacían nuevos
descubrimientos, en los campamentos todo está diseñado
y adaptado para garantizar que los niños se sientan
incluidos, atendidos y capaces. Comenzar a ir a campamentos
a una edad temprana proporciona ventajas importantes.
Los campamentos son la mejor muestra de orden moral y espiritual.
La democracia es el objetivo central. Los niños
aprenden conocimientos prácticos
para la vida y comportamientos que se convierten en hábitos del corazón.
Aunque muchos pasarán a los campamentos de varios días, otros estarán
felices de continuar con la experiencia de los campamentos de día. Después
de todo, existe un campamento para todos los niños, y ese campamento puede
ser un campamento de día.
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