Por Laura Marks
¿Cómo puede saber cuál es el "campamento
adecuado" para su hijo?
Los padres deben saber que
existe un campamento o un programa de campamento perfecto
para cada niño. La diversidad de los programas de
campamento ha crecido exponencialmente a lo largo de los
años. Desde campamentos tradicionales que se concentran
en la camaradería y la energía a campamentos
basados en destrezas que se concentran en mejorar la capacidad
de un niño en un área concreta, existe mucho
donde elegir. Encontrar ese programa o campamento perfectos
significa ser completamente sincero sobre lo que quiere para
su hijo, así como para sus intereses y limitaciones.
El primer paso es tener claros los objetivos para usted
y su hijo. Esto incluye considerar parámetros tales
como la duración de la estancia, el presupuesto, la
ubicación, los tipos de actividades y cualquier afiliación
religiosa. Para garantizar el éxito de su hijo en
el campamento, necesita ser capaz de articular cómo
sería dicha experiencia.
Según Abby Shapiro,
fundadora y dueña de CampSource, un servicio gratuito
de consejería sobre campamentos personalizados de
verano y programas de adolescentes, "Además
de enterarse de lo que les interesa, los padres de familia
se pueden beneficiar de hablar de estos asuntos en grupo
con otros padres porque les ayuda a descubrir realmente sus
objetivos. La mayoría de los padres tienen los mismos
problemas y preocupaciones en general, pero una discusión
en grupo les ofrece la oportunidad de escuchar respuestas
a preguntas que puede que no se les habría ocurrido
hacer".
Los padres descubren que reunirse en una casa
crea un ambiente cálido y acogedor para las preguntas
más embarazosas. Sienten que pueden preguntar sobre
asuntos que les pueden resultar incómodos preguntar
al director de un campamento. Todos aprenden con las preguntas
de los demás. Los padres a menudo dicen, "No
puedo encontrar la respuesta cuando no sé cuál
es la pregunta". Algunas de estas preguntas pueden
resultar cruciales en el proceso de toma de decisiones. Hablar
del tema en voz alta con frecuencia ayudar a aclarar lo que
es importante.
La mayoría de los padres también
son reacios al principio a mandar a su hijo fuera de dos
a ocho semanas. Normalmente son los padres, y no los hijos,
lo que no están "listos". Es bueno oír
a otros padres expresar sus reservas. Se dan cuenta de que
no son los únicos. Además, puesto que los desayunos
informativos o reuniones por la tarde se llevan a cabo en
una casa y se invita a los amigos de los anfitriones, los
padres de familia conocen a otras personas de la comunidad
que están experimentando las mismas emociones que
ellos al mismo tiempo. El grupo se convierte en una red de
amigos con la que consultar temas tales como la correspondencia
a casa, la nostalgia, y preguntas como "¿traemos
a los abuelos el día de visita"? Puede quedar
para tomar café con otro padre que acabe de mandar
a su hijo al campamento durante los primeros días
del campamento.
Además de compartir información
con otros padres como grupo, otra fuente de información
es un consultor de campamentos o servicio de consejería. "Cuando
un niño se encuentra en el ambiente ‘apropiado’,
se pueden producir tantos resultados increíbles. Una
mayor facilidad para comunicarse, una mayor autoestima y
un sentido de independencia son sólo algunas de las
destrezas para la vida que los niños traen del campamento",
afirma Abby Shapiro. "La cosa más importante
de la que los padres de familia tienen que darse cuenta es
que cada niño es diferente. Las necesidades de cada
niño son diferentes y cada niño aprenderá algo único
en el campamento".
Si usa un servicio de consejería,
es fundamental que los consultores que recomiendan los campamentos
hayan visitado los campamentos que sugieren. A través
de la investigación y las visitas a los campamentos,
un consultor puede recomendar un campamento que sea adecuado
para el hijo que está describiendo dicho padre de
familia.
Tanto si está en una reunión informativa
en el campamento como si está con un consultor, hay
tantos elementos que considerar que las preguntas se multiplican.
Las discusiones pueden ser bastante animadas cuando está en
juego la felicidad de un niño.
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