Por Bob Ditter, L.C.S.W.
Lauren ha estado malhumorada y un poco indiferente desde
que acabó el campamento. Sus padres no se dieron
cuenta de lo cansada que iba a estar o habrían pensado
un poco mejor lo de salir de vacaciones el mismo día
que la recogieron en el campamento. Aunque ha estado
cantando canciones que sin ninguna duda aprendió en
el campamento y mostrando a su hermano pequeño cómo
hacer la cama como lo hacían durante la limpieza,
no ha contado mucho más sobre el campamento. Por lo
que sus padres han podido averiguar, las actividades del
final del campamento fueron especialmente emocionantes y
emocionales, y hubo un banquete final que puso fin a varios
días de actividades especiales.
Los padres de Lauren, como los de miles de niños
y niñas ansiosos
que vuelven a casa del campamento todos los veranos, nunca esperaron que Lauren
iba a sentir, “nostalgia del campamento”, es como sentir “nostalgia
de su casa” pero al revés. Los niños que prosperan en los
campamentos haciendo nuevos amigos y disfrutando de la libertad y la diversión
de tener nuevas actividades, pueden mostrar señales de una especie de
tristeza poscampamento que va más allá de la simple fatiga.
La vida en el campamento es intensa y rápida. Además
de tener muchos amigos y actividades emocionantes, existe
la seguridad de que en el campamento todo ocurre bajo la
vigilancia de personas adultas realmente comprensivas e interesadas
en ellos. Muchos niños también se sienten más “a cargo” de
su vida diaria en el campamento, donde no tienen que enfrentarse a las presiones
escolares y las actividades extracurriculares. De hecho, muchos campistas experimentan
el campamento como una especie de respiro de la intensa presión de rendir
que pueden sentir cuando están en casa. Y aunque muchas veces los niños
tienen que rendir en el campamento, también hay muchas ocasiones en las
que pueden “relajarse y no hacer nada”.
Abandonar toda esta diversión y emoción, con
la oportunidad de desempeñar diferentes papeles y
aprender tantas cosas, es a menudo una desilusión
para los niños. Y el hecho de que el final de los
campamentos coincida con el principio de la escuela con todas
sus presiones y exigencias no ayuda. Cuando los campamentos
llegan a su fin, la tristeza a menudo se apodera de algunos
niños.
Los síntomas de la “tristeza por el fin del
campamento” van
desde estar cansado, malhumorado y más callado de lo normal a sentirse
irritable y gruñón. La desilusión emocional, junto con extrañar
a sus amigos, puede hacer que los niños se sientan solos y tristes por
un periodo de tiempo. Puesto que las amistades en los campamentos son con frecuencia
muy intensas, los campistas pueden sentirse descorazonados.
Los padres con cierta experiencia esperarán cierto
grado de tristeza por el fin del campamento, aunque sólo
sea fatiga durante uno o dos días,
y planificarán cómo enfrentarse a esto con anticipación.
La mayoría de los niños necesitan una buena ducha caliente, un
día de descanso y su comida favorita. Hacer que su hijo se vuelva a poner
en contacto con sus amigos puede servir de ayuda, pero a menudo a finales del
verano, los amigos del vecindario pueden estar de vacaciones con sus familias.
Otra idea para ayudar a su pequeño campista es conectar con sus amigos
y amigas del campamento por Internet. Muchos campamentos animan a los campistas
a intercambiar direcciones de correo electrónico y mensajería instantánea.
Como siempre, usted debe asegurarse de supervisar las actividades en línea
de su hijo. Tener la computadora en el salón y controlar su historia son
buenas prácticas en lo que se refiere a los niños e Internet. Además,
independientemente de la normativa de su campamento con respecto al contacto
entre campistas y sus instructores en Internet, es su responsabilidad como padre
supervisar esta comunicación, y no la responsabilidad del campamento.
Por último, dedique parte de su tiempo a reflexionar
con su hijo. Normalmente, estos son momentos espontáneos,
en vez de ocasiones más formales,
y generalmente ocurren bien durante una comida o por la tarde-noche. Permitir
que sus hijos reflexionen sobre sus amigos, su momento favorito en el campamento
y lo que más extrañan del campamento también servirá de
ayuda. Su hijo puede necesitar hablar un poco sobre la ansiedad que siente con
el comienzo del año escolar. Aunque a muchos niños les encanta
la escuela, el comienzo de un nuevo año escolar puede estar lleno de nervios,
especialmente si el niño se va a incorporar a una nueva escuela, no ha
visto a sus amigos de la escuela en todo el verano o tiene dificultades en un
entorno académico. Enfrentarse a toda esta ansiedad sin sus compañeros
de campamento puede resultar abrumador. A veces organizar una pequeña “reunión” de
amigos del campamento donde usted vive puede ayudar a calmar a su hijo que aunque
no pueda ver a sus amigos, ellos están ahí.
No todos los niños muestran señales de tristeza
por el fin del campamento, pero si su hijo las tiene, recuerde
que lo extrañan porque
los campamentos son lugares seguros, alentadores y estimulantes.
Bob
Ditter se desempeña como terapeuta infantil,
juvenil y familiar en Boston, Massachussets.
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