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Página de los padres » Boletín electrónico CAMP » Número de septiembre de 2007

La tristeza por el fin del campamento
Por Bob Ditter, L.C.S.W.

Lauren ha estado malhumorada y un poco indiferente desde que acabó el campamento.  Sus padres no se dieron cuenta de lo cansada que iba a estar o habrían pensado un poco mejor lo de salir de vacaciones el mismo día que la recogieron en el campamento.  Aunque ha estado cantando canciones que sin ninguna duda aprendió en el campamento y mostrando a su hermano pequeño cómo hacer la cama como lo hacían durante la limpieza, no ha contado mucho más sobre el campamento. Por lo que sus padres han podido averiguar, las actividades del final del campamento fueron especialmente emocionantes y emocionales, y hubo un banquete final que puso fin a varios días de actividades especiales.

Los padres de Lauren, como los de miles de niños y niñas ansiosos que vuelven a casa del campamento todos los veranos, nunca esperaron que Lauren iba a sentir, “nostalgia del campamento”, es como sentir “nostalgia de su casa” pero al revés. Los niños que prosperan en los campamentos haciendo nuevos amigos y disfrutando de la libertad y la diversión de tener nuevas actividades, pueden mostrar señales de una especie de tristeza poscampamento que va más allá de la simple fatiga.

La vida en el campamento es intensa y rápida. Además de tener muchos amigos y actividades emocionantes, existe la seguridad de que en el campamento todo ocurre bajo la vigilancia de personas adultas realmente comprensivas e interesadas en ellos. Muchos niños también se sienten más “a cargo” de su vida diaria en el campamento, donde no tienen que enfrentarse a las presiones escolares y las actividades extracurriculares. De hecho, muchos campistas experimentan el campamento como una especie de respiro de la intensa presión de rendir que pueden sentir cuando están en casa. Y aunque muchas veces los niños tienen que rendir en el campamento, también hay muchas ocasiones en las que pueden “relajarse y no hacer nada”.

Abandonar toda esta diversión y emoción, con la oportunidad de desempeñar diferentes papeles y aprender tantas cosas, es a menudo una desilusión para los niños. Y el hecho de que el final de los campamentos coincida con el principio de la escuela con todas sus presiones y exigencias no ayuda. Cuando los campamentos llegan a su fin, la tristeza a menudo se apodera de algunos niños.

Los síntomas de la “tristeza por el fin del campamento” van desde estar cansado, malhumorado y más callado de lo normal a sentirse irritable y gruñón. La desilusión emocional, junto con extrañar a sus amigos, puede hacer que los niños se sientan solos y tristes por un periodo de tiempo. Puesto que las amistades en los campamentos son con frecuencia muy intensas, los campistas pueden sentirse descorazonados.

Los padres con cierta experiencia esperarán cierto grado de tristeza por el fin del campamento, aunque sólo sea fatiga durante uno o dos días, y planificarán cómo enfrentarse a esto con anticipación. La mayoría de los niños necesitan una buena ducha caliente, un día de descanso y su comida favorita. Hacer que su hijo se vuelva a poner en contacto con sus amigos puede servir de ayuda, pero a menudo a finales del verano, los amigos del vecindario pueden estar de vacaciones con sus familias. Otra idea para ayudar a su pequeño campista es conectar con sus amigos y amigas del campamento por Internet.  Muchos campamentos animan a los campistas a intercambiar direcciones de correo electrónico y mensajería instantánea. Como siempre, usted debe asegurarse de supervisar las actividades en línea de su hijo. Tener la computadora en el salón y controlar su historia son buenas prácticas en lo que se refiere a los niños e Internet. Además, independientemente de la normativa de su campamento con respecto al contacto entre campistas y sus instructores en Internet, es su responsabilidad como padre supervisar esta comunicación, y no la responsabilidad del campamento.

Por último, dedique parte de su tiempo a reflexionar con su hijo. Normalmente, estos son momentos espontáneos, en vez de ocasiones más formales, y generalmente ocurren bien durante una comida o por la tarde-noche. Permitir que sus hijos reflexionen sobre sus amigos, su momento favorito en el campamento y lo que más extrañan del campamento también servirá de ayuda. Su hijo puede necesitar hablar un poco sobre la ansiedad que siente con el comienzo del año escolar. Aunque a muchos niños les encanta la escuela, el comienzo de un nuevo año escolar puede estar lleno de nervios, especialmente si el niño se va a incorporar a una nueva escuela, no ha visto a sus amigos de la escuela en todo el verano o tiene dificultades en un entorno académico. Enfrentarse a toda esta ansiedad sin sus compañeros de campamento puede resultar abrumador. A veces organizar una pequeña “reunión” de amigos del campamento donde usted vive puede ayudar a calmar a su hijo que aunque no pueda ver a sus amigos, ellos están ahí.

No todos los niños muestran señales de tristeza por el fin del campamento, pero si su hijo las tiene, recuerde que lo extrañan porque los campamentos son lugares seguros, alentadores y estimulantes.

Bob Ditter se desempeña como terapeuta infantil, juvenil y familiar en Boston, Massachussets.

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