Por Peg L. Smith, directora ejecutiva de American Camp Association
El otoño es una época para reunirse, una época
que tiene un aire de renovación y atención
al trabajo completamente diferente. Da la casualidad de que
el trabajo de nuestros niños es el crecimiento, el
crecimiento intelectual, espiritual y físico. Y lo único
que tenemos que hacer es observarlos con atención
y a diario para darnos cuenta de la tremenda cantidad de
energía que dedican a sus estudios, sus actividades
deportivas o artísticas, sus comunidades religiosas
y sus amistades. A veces, su energía es asombrante
cuando emprenden muchos caminos por primera vez o profundizan
sus conocimientos y participación en intereses incipientes.
También es una estación de primeras veces,
viajes en el autobús escolar, nuevos profesores y
amigos, y nuevos retos expresados y no expresados verbalmente
todos los días. Es una época en la que se pide
ayuda a los padres para mantener alto el nivel de confianza
de sus hijos, para estimularles y ayudarles con su trabajo.
Si su hijo tuvo la oportunidad de ir a un campamento este
verano pasado, escuchará sin
duda alguna el eco de esos momentos estos días: más confianza en
sí mismos, amistades, recuerdos que los fortalecen cuando todos nosotros,
incluso nuestros hijos, desearíamos tener más tiempo. Conservar
esos momentos importantes del crecimiento y recordar esas experiencias es una
manera estupenda de reforzar las reservas de recuerdos positivos de un niño.
Mantenerse en contacto con sus amigos y el personal del campamento es otra manera
de garantizar que el progreso que se hizo en verano tenga un impacto duradero
y ayude a su hijo a mantener una actitud positiva y un alto nivel de entusiasmo
con respecto al futuro.
Recuerdo perfectamente cuando me di cuenta de que mi propio
hijo Dayton había
aprendido lecciones inestimables para la vida en el campamento jugando, nada
más y nada menos que al Frisbee –lecciones de entusiasmo y cooperación,
de amigos animándose unos a otros, todos explorando sus limitaciones físicas,
compartiendo la risa, el esfuerzo y el cansancio– y como gracias a esta
experiencia de campamento se dio cuenta de que podía aplicar esa misma
pasión y trabajo de equipo a los deportes escolares y actividades académicas.
Reconocer los verdaderos momentos en los que se producen las transformaciones
a cada paso y reorganizar mi papel de ‘madre' con este jovencito en pleno
crecimiento y desarrollo son retos estupendos para un padre de familia, pero
sentir la presencia del adulto en pleno crecimiento es realmente una de
las mayores alegrías de cualquier padre de familia. Compartir los momentos
emocionantes de descubrimiento y crecimiento es algo que hay que celebrar, no
lamentar. Juzgar las situaciones apropiadas, el nivel adecuado de apoyo, el nivel
adecuado de competitividad y recompensa, y a la vez también captar los
irresistibles momentos de pura felicidad y energía es inolvidable. Todo
es parte de ese delicado y casi mágico juego de equilibrio que como padres
llevamos a cabo, siendo invisibles y visibles al mismo tiempo.
En los próximos meses, su familia probablemente disfrutará esos
momentos de imaginar lo que está a la vuelta de la esquina
y cómo puede ser el próximo verano. Incluir los
campamentos en sus planes es una manera perfecta de reconocer
los nuevos e incipientes intereses que hacen el crecimiento
de su hijo tan emocionante. La planificación para los
campamentos consiste en hablar con su hijo sobre cómo
hacer que esos recuerdos sean permanentes.
Peg
L. Smith es la directora ejecutiva de American Camp
Association.
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