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Si hay algo que no se puede contradecir de los niños,
es que son intrínsecamente curiosos y arriesgados.
Estos son dos elementos importantes del aprendizaje. Los
campamentos ofrecen a los niños oportunidades para
que tomen riesgos calculados, haciendo posible desafiar la
más pronunciada curva de aprendizaje. Los campamentos
fomentan la curiosidad estimulando la creatividad, la cual
es precursora del descubrimiento y el crecimiento. Como padres
de familia, ¿por qué no vamos a querer asegurarnos
de que nuestros hijos tengan esas oportunidades? Nos puede
dejar literalmente boquiabiertos reconocer el crecimiento,
físico, intelectual, emocional y moral que ocurre
en los campamentos.
Como padres, reconocemos estos beneficios,
que están incluso respaldados por la investigación.
Pero, a veces es difícil para los padres separarse
y permitir a sus hijos tomar esos riesgos calculados que
les ayudarán a convertirse en las personas que esperamos
que se conviertan. Muchas veces, tememos que vayan a sentir
nostalgia, pero en realidad somos nosotros los que sentimos
nostalgia, y son nuestros hijos a los que recogemos del campamento
con amplias sonrisas y quizás hasta un poco manchados
de barro. De hecho, los estudios muestran que la nostalgia
es normal y sólo del uno al siete por ciento de los
campistas sufre nostalgia grave.
Mientras los niños
se mantienen ocupados y activos en los campamentos, existen
muchas oportunidades para que campistas y padres se mantengan
en contacto. Muchos directores animan a los campistas a que
escriban a sus padres, hermanos y hermanas con regularidad.
Lo que se debe hacer
- Dé a su hijo sobres y
tarjetas postales con la dirección y las estampillas
puestas para que puedan informarle de las actividades del
campamento.
- Pregunte al director del campamento si
hay comunicación electrónica a disposición
de los campistas. En caso de que la haya, recuerde a su hijo
que pueden mantenerse en contacto a través del correo
electrónico, el fax, el sitio web del campamento
o incluso las retransmisiones por Internet (podcasts).
- Envíe
una nota o una tarjeta postal al campamento con anticipación
para que cuando su hijo llegue encuentre un toque personalizado
de su casa. Esto le permite darse cuenta de que su familia
no le ha olvidado, le asegura que usted sabe que lo está pasando
bien y expresa el entusiasmo por las actividades del campamento.
- Incluso cualquiera de nosotros puede realmente extrañar algo
especial de nuestra casa. Muchos campamentos permiten que
los padres envíen paquetes con estas cosas a los campistas.
Pregunte al director del campamento sobre la normativa de
los objetos que está permitido enviar. Además,
considere mandar a su hijo al campamento con fotos o su
peluche favorito.
Lo que no se debe hacer
- Aunque mantener
a los jóvenes informados de lo que está pasando
en casa sea beneficioso, evite darles demasiados detalles,
pues estos aventureros pueden sentir que se están
perdiendo algo en casa. Los directores aconsejan a los padres
que no mencionen que ellos mismos o las mascotas los extrañan.
- No se preocupe. Su reacción natural es llamar el primer
día justo a la hora de acostarse para ver cómo
está su hijo. Sí, se preocupará, pero
recuerde que los instructores del campamento están
preparados para reconocer y tratar los síntomas
de la nostalgia.
- Tal y como indicó un director
de campamento con experiencia, “Tenemos pocos niños
con nostalgia, pero tenemos docenas de padres con nostalgia”.
Y lo más importante, antes del comienzo del campamento
siempre pregunte al director sobre las normas, desde los
aparatos electrónicos permitidos en el campamento
hasta la correspondencia con su casa. Los directores de campamento
tienen en cuenta las necesidades de los padres, muchos de
ellos también son padres. De manera intuitiva sabemos
que para que nuestros hijos se conviertan en ciudadanos saludables
y productivos, tendrán que ser capaces de navegar
el mundo en el que viven más allá de los límites
académicos formales. Como padres, también comprendemos
que si un niño va a convertirse en un adulto con éxito,
tiene que ser capaz de ejercitar su mente, cuerpo y alma,
y los campamentos ofrecen la oportunidad perfecta para hacerlo.
Los padres deben permitir a sus hijos experimentar estos
beneficios, estos a su vez volverán a casa felices
de verlos, y los lazos de unión se fortalecerán
con la comunicación con su hijo mientras está en
el campamento haciendo nuevos amigos y experimentando nuevas
oportunidades de aprendizaje.
Y no se sorprenda si sus hijos
están demasiado ocupados para escribir a casa asando ‘s’mores’ (dulce
de malvavisco asado), aprendiendo a montar a caballo y pasándolo
bien con sus nuevos amigos.
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