Boletín electrónico CAMP: El hombre del saco


Las mentorías juveniles . . . y
el valor oculto de los campamentos de verano


Por
Stephen G. Wallace, M.S. Ed.

Para los ojos de una persona no experta, es posible que
el valor real de los campamentos de verano se oculte tras
las oportunidades convenientes para nadar, preparar ‘s’mores’ (dulce
de malvavisco asado) y cantar alrededor de la hoguera.  Aunque
nadie discutiría el atractivo de cada una de estas
actividades, la verdad es que los niños reciben mucho
más que eso:  resultados duraderos que les cambian
la vida relacionados con la identidad, la adquisición
de habilidades, la socialización y la espiritualidad.

Estos beneficios surgen de entornos únicos, informales
y menos estratificados que fomentan relaciones importante
entre personas jóvenes y mayores y
ofrecen esperanza con respecto a decisiones sobre comportamiento personal. 

Desarrollo juvenil y toma de decisiones

Los
estudios muestran que, trabajando juntos, los padres y los
profesionales de los campamentos han tenido éxito en
la realización de objetivos importantes de desarrollo
juvenil.

Desarrollo juvenil en campamentos
de verano

Identidad positiva Habilidades físicas
y de razonamiento
Autoestima Aventura y exploración
Independencia Conciencia medioambiental
Habilidades sociales Valores positivos y espiritualidad
Liderazgo Valores y decisiones
Habilidades de amistad Espiritualidad
Bienestar social  
Relaciones con los compañeros  

Sin embargo, dados los casos tan anunciados de explotación
infantil, quizá no sorprenda que la antigua práctica
de la mentoría pueda estar sucumbiendo a las preocupaciones
modernas sobre la seguridad de los jóvenes. Pero actuar
con exceso de cautela puede hacer más mal que bien.

Tenga en cuenta que más de la mitad (56 por ciento)
de los estudiantes de escuela media y secundaria dice que
no tener un mentor les afectaría
de manera negativa, según un nuevo estudio de Teens
Today
(Los adolescentes
hoy) de SADD y Liberty Mutual Group.  Sin ninguna duda, los adolescentes
capaces de identificar por lo menos a una persona que les sirva de mentor influyente,
ya sea un profesor, entrenador, consejero o vecino, reportan una autoestima  más
alta y tienen más probabilidades de tomar riesgos positivos que fomenten
el desarrollo general y la salud mental.

Y tan importante como eso es la variedad y complejidad de
las mentorías
que recibe una persona joven, lo cual tiene una relación directa con la
toma de decisiones. Por ejemplo, los adolescentes con niveles altos de mentoría
tienen más posibilidades que aquellos que dicen tener niveles más
bajos de mentoría de evitar el alcohol, otras drogas y las relaciones
sexuales prematuras.

A pesar de la evidencia de los resultados positivos de las
mentorías en
los jóvenes, un sorprendente número (53 por ciento) dice que sus
padres les disuaden de participar en organizaciones o actividades en las que
pueda ocurrir esta mentoría, incluido uno de cada cinco niños que
indica preocupación por parte de los padres con respecto a la seguridad
personal de su hijo adolescente cuando pasa tiempo con un mentor.

¿Puede algo tan bueno ser realmente tan malo? A veces … pero quizá no
tan a menudo como pensamos.  En The
Blessing of a Skinned Knee
, la psicóloga
Wendy Mogel señala que el mundo puede no ser un lugar tan peligroso después
de todo, refiriéndose al alarmismo creado por los medios de comunicación
en los cuales “se presta más atención a las historias más
perturbadoras y se exagera nuestra noción de peligro inminente”. 

El efecto del hombre del saco

Este “efecto
del hombre del saco” (el hombre de la bolsa, el cucuy, el coco, el cuco),
producido por incidentes aislados de abuso infantil, parece estar enfriando relaciones
importantes que se han demostrado que son eficaces para el fomento del crecimiento
y la disuasión en la toma de decisiones poco acertadas.

Aunque el creciente temor al peligro que acecha a los jóvenes
puede perjudicar el apoyo a las relaciones de mentoría,
los adolescentes necesitan, y desean, estar expuestos de
manera consistente a personas adultas comprensivas y amables.
Y con buenas razones.

Los estudios relacionados con el desarrollo juvenil, los factores de protección
y la flexibilidad indican la eficacia de las mentorías en la prevención
y los resultados positivos de un amplio espectro de funciones.

Los niños y los lampamentos

En
concreto, los jóvenes que han asistido a un campamento de verano de un
día o varios tienen menos probabilidades de tomar (26 por ciento frente
al 36 por ciento), usar marihuana (8 por ciento frente al 18 por ciento) o participar
en comportamientos sexuales, tales como relaciones (29 por ciento frente al 40
por ciento) o sexo oral (29 por ciento frente al 39 por ciento) que sus compañeros
que no han asistido a ningún campamento.

Aunque está claro que los padres tienen el papel de
mentor más influyente en la vida de sus hijos, también
está claro que otros adultos “importantes” pueden,
y de hecho afectan los logros académicos, el bienestar
social y emocional, y la salud y seguridad.

Lo que los padres pueden hacer

Sin ninguna duda, los padres
hacen bien en ser cautos. Y existen unas medidas simples
que pueden tomar para asegurarse de que sus hijos permanecen
a salvo.

  • Mantenerse implicado en sus actividades. Saber con quién
    pasa tiempo su hijo y lo que hace.
  • Conocer a los mentores de sus hijos adolescentes, incluidos
    los directores y consejeros de los campamentos.  Desarrollar
    esas relaciones beneficiará a su hijo y le ofrecerá a
    usted una mejor idea de su seguridad.
  • Aconsejar la participación de su hijo en organizaciones,
    como campamentos de verano, que lleven a cabo evaluaciones
    de empleados o voluntarios, o investigación de los antecedentes
    criminales y de delincuentes sexuales.

En The Shelter of Each Other, la autora de éxitos
de venta de The New York Times Mary Pipher advierte de que “Una
cultura en la que los niños temen a los adultos y
los adultos se siente incómodos en presencia de los
niños es un lugar poco saludable y peligroso”.  Por
lo tanto, es posible que el verdadero hombre del saco no
esté acechando detrás de los arbustos del jardín
sino tras un clima de miedo que amenaza las relaciones mismas
entre adultos y niños que fomentan el desarrollo saludable
y la toma de decisiones.

Olvidemos al hombre del saco … sin olvidarnos de
los jóvenes.

Stephen Wallace, M.S. Ed., tiene amplia
experiencia como psicólogo escolar
y consejero de adolescentes.  Se desempeña como presidente y director
ejecutivo de SADD, director de consejería y preparación de consejeros
en los Campamentos Marítimos de Cape Cod, y es profesor adjunto de psicología
en Mount Ida College.  Para obtener más información sobre
SADD o los estudios Teens Today, visite www.sadd.org.

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