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por Peg L. Smith, directora ejecutiva, American Camp Association
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| ¡Participe! |
Proteja
la niñez de su hijo mientras promueve el
desarrollo sano y el aprendizaje para toda la vida.
Escriba a su congresista y solicite fondos y apoyo
para programas de campamentos de verano como solución
a la pérdida de aprendizaje de verano en
vez de un curso escolar que dure todo el año.
Restablezca la diversión de verano y ese
brillo de esperanza en los ojos de sus hijos. Permita
que aprendan e imaginen las posibilidades al calor
del sol de verano bajo un cielo azul |
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en contacto con su senador |
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La reforma educativa acapara las noticias en estos momentos.
El esfuerzo para llevar a cabo un cambio a nivel nacional
hacia un curso escolar que dure todo el año gana fuerza,
y los discursos al respecto aumentan. El problema central
de este debate es la pérdida de aprendizaje en el
verano. Sí, desapareció la alegre disposición
con respecto a "los relajados días de verano".
Y realmente, quizá haya razón para preocuparse.
Según el Center for Summer Learning (Centro para el
aprendizaje de verano), todos los jóvenes experimentan
una pérdida de aprendizaje cuando no participan en
actividades educativas durante los meses de verano. Pero, ¿el
confinar a nuestros hijos a salones de clase todo el año
está destinado a formar parte de la definición
oficial de educación? Y, ¿son esas realmente
las mejores medidas a tomar? ¿O va a producir ese
razonamiento "tradicional" más daños
en el desarrollo infantil que beneficios? ¿Es la pregunta
sobre educación o no deberíamos replantear
el problema en la manera de aprender de los niños?
Es posible que nuestros hijos estén comenzando a quedarse
atrás en comparación con otros países
en cuanto a logros académicos porque nos concentramos
en lo que no debemos. Enseñar a los niños a
aprobar los exámenes estandarizados no les enseña
necesariamente a pensar por sí mismos. La educación
es más que enseñarles las respuestas; es equipar
a nuestros hijos con la habilidad de desarrollar la capacidad
de ver las posibilidades.
Quizá la respuesta esté más
allá del salón de clase, en entornos más
naturales que promuevan el aprendizaje experimental, mejoren
las habilidades sociales y la aptitud física, enseñen
a los niños a tomar riesgos calculados en un ambiente
seguro y desarrollen la mente creativa. Con la tendencia
actual en nuestro sistema educativo, dejamos poco espacio
para la innovación. Y lo que es más, institucionalizar
a los niños hace peligrar las edades y las etapas
del desarrollo infantil y amenaza el proceso de madurez que
produce personas adultas sanas y productivas.
Entonces, ¿cómo
resolvemos el problema de la pérdida de aprendizaje
del verano sin perjudicar el bienestar y el éxito
futuros de nuestros hijos y nuestro país? ¿No
queremos sistemas centrados en los niños que entiendan
el crecimiento y el desarrollo con el fin de preparar personas
adultas productivas y sanas que contribuyan a la sociedad?
Tenemos que crear "ambientes de aprendizaje".
La niñez no es pasiva; no está pensada para
que ocurra dentro de un recinto, y los niños aprenden
de manera natural si se les proporciona el ambiente apropiado.
Los campamentos de verano sin duda corresponden a esa fórmula.
De hecho, los campamentos son la solución a muchas
de las brechas en nuestro sistema educativo actual. Enseñan
a los niños valores como la autoestima, el trabajo
en equipo y el preocuparse por los demás, áreas
en las cuales las escuelas tradicionales a veces causan más
perjuicio que beneficio. Y permiten a todos, no sólo
a los mejores estudiantes y a los atletas, prosperar y disfrutar
del proceso de aprendizaje. El doctor Stephen Fine, académico
y dueño de un campamento, cuya tesis doctoral examina
los campamentos de verano como una experiencia de aprendizaje única,
señala que "Los niños que tienen dificultades
para aprender en otro entorno, a menudo tendrán éxito
en los campamentos".
Relegar a nuestros hijos a un
curso escolar que dure todo el año sería equivalente
a una condena en la cárcel. ¿Quién dice
que el aprendizaje no debe ser divertido? Como adultos, a
menudo equiparamos el juego con la frivolidad y algo sin
valor, pero la diversión no es eso. Es aprendizaje
en acción.
La Academia Americana de Pediatría
indica que "El juego es esencial para el desarrollo,
ya que contribuye al bienestar cognitivo, físico,
social y emocional de niños y jóvenes".
El juego, absolutamente crítico para el desarrollo óptimo
de los niños, ha sido incluso reconocido por el Alto
Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas
como un derecho de todos los niños.
Si insistimos
en "almacenar" a nuestros hijos en un curso escolar
que dure todo el año y en eliminar más de este
tiempo apropiado para el desarrollo, se quedarán literalmente
sin niñez, porque su tiempo de juego, su tiempo creativo,
se han venido erosionando constantemente desde los años
80, y en la recta final de la primera década del siglo
21, muchas personas parecen estar especialmente concentradas
en reclamar el resto en nombre de la preparación para
exámenes estandarizados.
Fueron pensadores innovadores
los que hicieron de este un gran país. ¿Dónde
estaríamos sin las mentes creativas de personas como
el expresidente Bill Clinton, el periodista y presentador
de 60 Minutes Mike Wallace y el compositor Stephen Sondheim,
todos los cuales asistieron a un campamento? ¿Y qué apostaría
usted que ninguno de ellos nunca dijo "El contestar
preguntas de selección múltiple es lo que me
hizo llegar a donde estoy hoy"?
Hay miles de campamentos
de verano en este país y cada uno de ellos es una
clave de la solución a la pérdida de aprendizaje
en el verano. Los niños aprenden en los campamentos.
Aprenden habilidades para la vida que perdurarán después
de que las lecciones aprendidas en escuelas tradicionales
se hayan difuminado en un revoltijo de fechas desorganizadas
y ecuaciones imprecisas.
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