En
los campamentos, cuando los niños hacen nuevos amigos,
exploran el mundo a su alrededor y aprenden que “Sí puedo” es
un mensaje mucho más contundente que “No puedo”,
se produce algo mágico. En un ambiente creado sólo
para ellos, los niños aprenden aptitudes personales
para la vida diaria, aprenden a valorarse y adquieren independencia
y la sensación de pertenecer a un grupo. Tanto si los
niños juegan, exploran la naturaleza, conquistan nuevos
retos o se convierten en miembros de la familia del campamento
, estarán creando recuerdos para toda una vida.
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